Los drones de vigilancia de carreteras convencionales son ya una realidad, están totalmente operativos, y multan las infracciones detectadas en las maniobras de los vehículos.

Actualmente están trabajando con los drones Matrice 200, de color negro de 6,2 Kg; y los Phantom blancos de 1,8 Kg. Ambos pueden volar a una altura de 120 metros según dice la ley, y llevan incorporada una cámara con un potente zoom que les permite alcanzar una distancia focal de hasta 2 Km. Esta característica les permite detectar el interior de cualquier vehículo sin problemas.

Esto permitirá que se detecten infracciones de los conductores. Pongamos por caso si lleva puesto o no el cinturón de seguridad, o si está hablando por el móvil. Estas dos infracciones son graves, y conllevan una multa de 200 euros y la retirada de 3 puntos del carné.

 

El dron MATRICE 200 se pliega en un instante y se despliega igual de rápido. El sistema de fijación del estabilizador y los brazos de la aeronave permanecen instalados durante su transporte para que estén listos para volar en cuestión de minutos.

Estos drones son un complemento de trabajo de las patrullas de helicópteros de vigilancia de carreteras en España.

Gracias a su tamaño estos drones son casi imposibles de distinguir en el cielo, y además no se oyen, al contrario que los helicópteros. Sin embargo, siguen estando limitados por la limitación de de las baterías, que les permiten estar en el aire unos 30 minutos.

Estos drones de vigilancia necesitan un equipo de 2 ó 3 personas: el piloto del dron, el piloto de la cámara del dron, y un auxiliar si es necesario. El equipo humano cuenta con dispositivos portátiles de visualización de las imágenes grabadas por el dron, emitidas en tiempo real al centro de control de la Dirección General de Tráfico.

Estos drones de vigilancia se incorporarán en el tiempo a la flota de medios aéreos de la DGT para poder detectar más infracciones al volante. Se espera que se amplíe significativamente su número y su funcionamiento con el tiempo.